Los que vivieron sin ropa

Winston Churchill, el conocido primer ministro británico, a menudo dictaba sus cartas en «estado de desnudez» mientras que la escritora Enid Blyton -autora de exitosos libros para preadolescentes como la serie de «Los cinco»- disfrutaba jugar tenis sin las restricciones que impone la ropa.

El artista Justin Timberlake no le ve «nada de malo»: «Nací desnudo y voy a morir desnudo»; y el actor Orlando Bloom adornó las primeras planas de algunos diarios este verano cuando pasó las vacaciones en una playa sin traje de baño.

Para mí, la desnudez es nuestro estado natural.

Su significado varía de persona a persona.

Místicos

Los sabios del valle del Indo, en el oeste de India, fueron probablemente los primeros en combinar la desnudez con lo sagrado, más o menos en 300 a.C.

Su filosofía era la de rechazar todas las ataduras mundanas.

La tradición del ascetismo desnudo la siguen hoy en los jainistas en India, quienes creen que el camino hacia la liberación y la felicidad es seguir una vida de inocuidad y la renuncia.

Algunos de sus monjes viven desnudos para evitar matar pequeños organismos cuando lavan la ropa.

En los últimos tiempos, muchos ayuntamientos de India han prohibido la desnudez pública, incluso por razones religiosas.

¿Por qué avergonzarse?

Los seres humanos somos la única especie de primates que tiene la piel desnuda casi todo el cuerpo.

Sin nuestra peluda cubierta original, nos podemos sentir terriblemente vulnerables a la mirada de los demás. ¿Pero por qué?

El antropólogo evolucionista de la Universidad de California (EE.UU.) Dan Fessler culpa a nuestros grandes cerebros.

«El canal de parto de las madres es muy apretado para el tamaño del cráneo de un bebé, por eso la solución fue nacer antes de estar listos».

Con el cerebro desarrollado parcialmente, los bebés humanos son impotentes durante años.

Por eso, desarrollamos una estrategia de apareamiento de por vida, que garantiza que nuestra descendencia obtendrá toda la atención necesaria para sobrevivir y transmitir nuestros genes.

Pero es una estrategia de alto riesgo, según Fessler.

«Los seres humanos son mucho más sociables que el primate normal; cooperamos con un gran número de individuos. Eso plantea un reto porque los grupos son una fuente de tentación. La desnudez amenaza el contrato social básico, pues es una invitación a desertar de la unión principal».

La vergüenza por la desnudez, por tanto, serviría el propósito de animarnos a permanecer fieles a nuestras parejas y compartir la responsabilidad de criar a los hijos.

No obstante…

Aunque puede ser intimidante quitarse la ropa frente a extraños, los naturistas creen que hay al menos 4 buenas razones para hacerlo.

  • Confianza

Todas las sociedades tienen ideales de belleza que están fuera del alcance de la mayoría de nosotros.

Nuestros intentos por alcanzarlos causan estrés y ansiedad.

Ver que los otros también tienen «defectos» nos reafirma que todos somos iguales y nadie es perfecto.

  • Nivelador social

La ropa nos mantiene secos y calientes, pero también es un marcador de estatus y puede ser una barrera que separa a personas de diferentes ámbitos sociales.

Desde los que usan trajes elegantes hasta los que prefieren vaqueros se ven iguales en traje de Adán.

Lo que le proporciona la ropa al ego se queda guardado con ella en el vestidor.

  • Salud

La vitamina D, esencial para mantener los huesos sanos, se produce con la acción de la luz solar en la piel.

El naturismo es una manera de bañar a todo el cuerpo en luz, pero recuerda ponerte protector, o te puedes hacer más daño que bien.

  • Uno con la naturaleza

La mayoría de nosotros disfrutamos de caminar descalzos sobre la arena de la playa.

Si estás desnudo, puedes incrementar ese placentero sentimiento experimentando los elementos con todo tu cuerpo.

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